30 ene. 2011

Se encontraron sin buscarse

Ellos eran partes de mundos distintos, a simple vista lo suyo era más que improbable, pero se encontraron sin buscarse.

Ella pensaba que era demasiado joven para perder las ganas de vivir. A menudo la gente la llamaba ‘niña’, pero nadie sabía lo que escondía detrás. Para la edad que tenía ya había aprendido eso de que te rompieran el corazón. E iba dando tumbos por la vida, había perdido toda tu luz y no tenía a nadie que no se pudiera cambiar con las sabanas.

Él pensaba que no era demasiado viejo para sentirse así. Sentía que la vida se le había marchitado demasiado pronto. Se había dedicado a existir desde que entrego su vida “al que se debe” y no a lo que realmente sentía. Y lo único que había conseguido, era haber hipotecado una vida que no era la suya propia.

Dos personas con muchas preguntas y pocas respuestas. Dos personas a las que el destino hizo encontrarse. Dos personas que no tenían ni idea, que ese encuentro iba a cambiar el resto de sus vidas.

18 ene. 2011

Próxima parada: París

- ¿Te das cuenta? La de personas que han pasado por aquí, los besos que se habrán dado en este puente, las historias que hay detrás de todos estos candados...
- ¿Es bonito no? Prometerse amor para siempre...
- Si, solo que ya sabes que yo no creo en para siempres, es prometer a ciegas y a mi no me gusta prometer cosas que no voy a poder cumplir. La mitad de las personas que pusieron estos candados aquí ni siquiera se acordarán que lo hicieron. Para siempre o un fracaso, no hay término medio, y la mayoría de veces ocurre lo segundo. Y cuando es un fracaso, no hay excusas, nos empeñamos en buscar a alguien que lo substituya, y no nos volvemos acordar de las personas con las que compartimos tantas cosas. Y mientras dice cada una de las palabras nota como esas cicatrices apenas visibles siguen doliendo. 


Él se da cuenta, y saca del bolsillo un candado. 

- ¿Qué haces? 
- Lo siento, pero quiero disfrutar cada décima de segundo de ti, y no pienso perder el tiempo pensando en si mañana o pasado te vas a ir. Tienes razón, quizás lo nuestro se convierta en un fracaso, pero voy a buscar mil y una excusas para quererte, por qué gracias a ti conozco el significado de sentir. Y eso es lo que quiero hacer, sentir, cada instante de mi (nuestra) vida. Y me da igual si este para siempre dura dos semanas, o toda una vida, por qué siempre es ahora, por qué mi vida no tiene sentido sin ti.


(Y juraría que estamos soñando si no fuera por qué acabo de escuchar "Próxima parada: París").