31 may. 2011

Un día gris puede convertirse en un día azul

Se conocieron en una vieja cafetería del centro. Era uno de esos días grises que pone de mal humor a (casi) todo el mundo. Ella estaba sentada cerca del cristal, observando a la gente que pasaba por allí. Y fue cuando lo vio entrar, a primera vista parecía un chico normal, pero ella sabía que tenía algo distinto, y no, no se equivocaba. Él se sentó en la barra, pidió un café y un bocadillo.

Ella decidió seguir ordenando sus papeles. Empezó a leerlos uno a uno. Tenía la manía de apuntar todo lo que leía o pensaba que fuera interesante y escribirlo. Puede parecer una buena idea pero al final de la semana tenía toda la carpeta llena de papeles sin sentido.


Fue descartando algunos, mientras lo hacía, su expresión iba cambiando, cada pequeña frase hablaba de una parte de su vida, de sus pensamientos, de sus vivencias. Volvió a mirar al chico de la barra, se había quitado su chaqueta azul y llevaba demasiado tiempo removiendo su café. Demasiado tiempo. ¿Cuándo es demasiado? Te quiero demasiado, hace demasiado tiempo que no se de ti, demasiado sufrimiento,... ¿Quién marca ese límite? ¿Qué nos dice que sentimos más de lo que deberíamos sentir para poder decir "demasiado"?

El chico se giró, y ella bajo su mirada. ¿Se habrá dado cuenta de lo que estaba pensando? ¿Pero que digo? Si, soy idiota y pienso demasiado. Recogió sus cosas y decidió marcharse.

El chico se giro cuando ella salía por la puerta, y vio como se le caía un papel. Fue hasta él y no pudo evitar abrirlo. "VIVIR no es pasar las hojas de un calendario". Él sonrío, como hacía (demasiado) tiempo que no lo hacía, y se dio cuenta de que era hora de volver a hacerlo, y si para ello debía dejar su pasado en aquella cafetería, lo haría.

Volvió a su sitio, cogió su chaqueta, y salió corriendo detrás de ella.

22 may. 2011

Maldita sea! Lo has vuelto a hacer!

Normalmente, cuando se que va a llegar uno de esos momentos en que nuestros ojos se volverán a cruzar, me preparo a conciencia para que no te des cuenta de que después de tantos años, sigo sin poder controlar los latidos de mi corazón cuando me sonríes así.

Por un momento parece que nada haya pasado, que ni los años ni los golpes de la vida hayan pasado por nosotros, y volvamos a ser aquellos chiquillos que a pesar de las adversidades, se quisieron como nadie. Pero aun así, tu no te conformas con eso, y vienes y me atraes hacia ti y me abrazas, como si fuera la última vez que nos fuéramos a ver, y por un momento pienso que mi corazón se va salir del pecho, tu lo notas, y sonríes, y no sabes muy bien por qué lo haces pero me abrazas más fuerte, y mis latidos aumentan, y por un momento creo que voy a necesitar un desfibrilador, y cierro los ojos.


Empiezan a aparecer recuerdos en mi memoria, aparecen las miradas que cruzábamos día si y día también, aparecen los nervios, las mariposas, la noche en aquel parque, y tu mirada fija mientras sonaba la canción que me hiciste escuchar mil veces hasta que prestará atención a la letra, y la frase, la maldita frase que acabo con el cuento de hadas, y aquella otra que me hizo creer que quizás no todas las segundas partes eran malas, y como no, aquella noche. Aquella noche en la que fuiste sincero conmigo y también contigo.

Y vuelvo a la realidad, y tu estas ahí, de nuevo, en mis brazos, como aquella noche, y me muero por preguntarte si piensas en mí de vez en cuando, y si se te acelera el pulso cada vez que me ves, pero en vez de eso no hago nada, solo disfruto de los pocos segundos que me quedan.

Y después de varias excusas y palabras vacías te vas, y sin que te quedes cuenta, te sigo con mi mirada hasta que ya no puedo verte, intentando guardar en mi mente ese momento, hasta que volvamos a encontrarnos.



(Texto de hace algún tiempo, pero hoy tenía que estar aquí). 

17 may. 2011

Hoy me he dado cuenta..

de que la felicidad son las pequeñas cosas del día a día. También me he dado cuenta de que he perdonado errores casi imperdonables. Que he sustituido a personas que todavía son insustituibles, y que personas irreemplazables hoy no son más que gente. Me he enamorado de sonrisas. He borrado la palabra imposible de mi vocabulario, para cambiarla por improbable. He amado y he sido amada, pero también he sido rechazada. Lo he dado todo por alguien quién no merecía, y no lo he dado todo por quién sí. He parado el mundo, y también me lo han parado. Lo he hecho todo por no perderle, le he perdido, y me he perdido, pero sigo aquí.

Hoy me he dado cuenta de que es la primera vez en años que cada vez que suena el teléfono, no voy corriendo por si eres tú. 



Nos vemos por aquí :)

8 may. 2011

¿Qué querías que hiciera? ¿Qué estuviera esperándote siempre?

Y no, no me mires así... ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué estuviera esperándote siempre? A mí tampoco me gusta esta situación, y tampoco pensaba que nos pasaría a nosotros, pero quién sabe... quizás lo nuestro no era tan diferente a los demás.. o quizás era demasiado diferente para la vida real. Y si, lo sé, a mí también me vendieron la historia del príncipe azul y la de juntos para siempre, pero es que esto se ha acabado, por mucho que hagas y por mucho que intentemos cambiar el final, ya es demasiado tarde... llevaba demasiado tiempo en liquidación y ha acabado de quebrar...


Y ahora no somos nada, solo un manojo de promesas que han ido caducando una a una durante todo este tiempo, y que quizás algún día, serán buenos recuerdos (o ni eso).